ENRIQUE HERRERAS, LEVANTE: Recuerdo que el poeta José Hierro comenzaba así uno de sus poemas: «Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras. Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente…» También me viene a la memoria Beckett: el silencio y los gestos dicen mucho más que las palabras. Evocaciones que me conducen a este nuevo espectáculo de Ananda Dansa, creado en plena celebración de los treinta años. Porque de eso se trata otra vez, de expresar sin palabras (sí, se oyen algunas, pero son simples necesidades orgánicas). De expresar con el movimiento, con las acciones, con las actitudes, con los ojos, con las manos. Las razones del cuerpo, que diría Nietzsche. Las que hacen que éste—éstos, hablando de los tres bailarines— viva momentos de auténtico desasosiego, para que finalmente se produzca una convulsión, y renazca la ilusión, la luz, el coraje. La superación del desencanto. Todo ello remarcado por un trabajo escénico y coreográfico cuyo núcleo formal es una acumulación de gestos y posturas, y que, sobre todo, interesa por el contagio que trasmite de vida. Esa teatralidad de la que siempre Ananda ha hecho gala, y que cala. Del conjunto destacaría la ordenación de emociones, y de lo particular, algunas escenas, como la de las dos bailarinas imitándose. Predomina el minimalismo, pero siempre aparecen sorpresas, las que propone un juego de los tres personajes que abstraen cotidianidad. Tres personalidades escénicas. Toni Aparisi y Yolanda Peña bailan con tacto y fina letra esa mezcla de cotidianidad y abstracción; pero hay siempre un punto de más en Ana Luján, de más naturalidad en la expresión y el movimiento. En este puzle orgánico y somático intervienen las cajas sin puertas que inundan el espacio escénico, y esas rayas que se van dibujando por el firmamento del escenario (Edison Valls). También es efectiva y afectiva la música de Pep Llopis, esta vez acompasada por Maestros del barroco. NEL DIAGO, CARTELERA TURIA: Levántate y anda. No estás muerto, sal del ataúd, sal de la cueva. Deja de mirar al suelo, mira el cielo. Deja de mirarte el ombligo, mira a tu prójimo. Eleva el espíritu. Comparte tus emociones, tus inquietudes. Juntos podemos. Así podríamos definir a este espectáculo con el que Ananda celebra sus treinta años de existencia. Un mensaje claro, optimista, fecundo, que pareciera especialmente concebido para ser estrenado estos días a unos metros de la rebautizada plaza del 15 de mayo. Pero no es así, se estrenó, como suele ser habitual con las producciones de esta compañía, en el Gran Teatre Antonio Ferrandis, de Paterna, en febrero. Pero tampoco es una casualidad, más bien una premonición propia de una artista, como Rosángeles Valls, con las antenas bien dispuestas para captar el pálpito de un sector social, la juventud, que hace unos meses parecía desalmada y acobardada y que hoy renace, indignada, pero exultante y esperanzada.
Ananda Dansa.:Sala de Prensa
CRÍTICAS DESALMADOS
Multimedia En Gira Repertorio La compañía Sala de Prensa Home Contáctanos